01 · El proyecto
Una arquitectura que
nace para emocionar.
Hay lugares donde la arquitectura debe convertirse en protagonista. Y hay otros donde su mayor virtud consiste en desaparecer.
Casa Gitana fue concebida para una familia de tres integrantes que soñaba con habitar uno de los paisajes más privilegiados de la Sierra Nevada de Santa Marta, un lugar donde la montaña desciende lentamente hasta encontrarse con el mar Caribe.
Desde el inicio del proyecto existía una decisión muy clara: la casa no debía revelar esa vista desde el exterior. Debía descubrirla.
La arquitectura se convierte así en una secuencia de espacios que conduce al visitante hasta el momento más importante del recorrido: abrir la puerta principal y encontrarse, de manera inesperada, con un paisaje que parece no tener fin.
02 · Diseñar con la montaña
La casa que aprende
a vivir sobre la ladera.
El terreno presentaba una pendiente pronunciada que, lejos de convertirse en una limitación, terminó definiendo el proyecto.
En lugar de transformar el paisaje mediante grandes movimientos de tierra, la vivienda se adapta cuidadosamente a la topografía natural, desarrollándose en diferentes niveles que siguen la montaña de forma escalonada.
Esta estrategia permitió intervenir únicamente lo necesario, preservando la forma natural del terreno y haciendo que la arquitectura pareciera surgir de la ladera.
La casa no domina la montaña.
Aprende a vivir sobre ella.
03 · Una fachada que guarda un secreto
La primera vista no fue
diseñada para verse.
Desde la vía de acceso, la vivienda se presenta con una arquitectura serena y contenida. La fachada protege deliberadamente la vista hacia el paisaje, despertando la curiosidad de quien llega.
Solo después de atravesar la puerta principal la arquitectura se abre completamente. El espacio desaparece y la inmensidad de la Sierra Nevada y el mar Caribe aparecen de forma inesperada, convirtiéndose en el verdadero protagonista del proyecto.
La primera vista no fue diseñada para verse.
Fue diseñada para emocionar.
Fachada principal · Casa Gitana
04 · El corazón de la casa
Donde el interior
desaparece frente al paisaje.
La vida cotidiana gira alrededor de una amplia zona social concebida como el principal lugar de encuentro para la familia. Sala, comedor y cocina comparten un único espacio abierto donde la arquitectura desaparece frente al paisaje.
Los ventanales de piso a techo pueden abrirse completamente, permitiendo que la brisa atraviese la vivienda de lado a lado y que el límite entre interior y exterior prácticamente desaparezca.
La luz cambia constantemente durante el día, haciendo que el paisaje se convierta en parte del espacio habitable.
05 · La cocina como protagonista
Cocinar también significa
contemplar el horizonte.
La cocina fue concebida como uno de los espacios más importantes de la vivienda. Su gran isla central permite cocinar, conversar y compartir sin perder nunca la relación con el paisaje.
Más que un espacio funcional, se convierte en el verdadero centro social de la casa, integrándose completamente con la sala, el comedor y las terrazas exteriores.
Aquí cocinar también significa contemplar el horizonte.
06 · Arquitectura abierta al clima
La estructura aporta permanencia.
El clima aporta confort.
Aunque los propietarios buscaban una vivienda construida principalmente en concreto, el proyecto fue diseñado siguiendo principios de arquitectura bioclimática.
Las grandes superficies de vidrio pueden abrirse completamente, permitiendo una ventilación cruzada permanente que mantiene los espacios naturalmente frescos durante gran parte del año.
La altura de los ambientes, la orientación de la vivienda y la continuidad entre interior y exterior permiten aprovechar al máximo la iluminación natural y reducir la necesidad de climatización artificial.
07 · Construir con el lugar
Una casa construida
con la misma tierra.
La sostenibilidad fue entendida como una consecuencia natural de las decisiones de diseño. Durante la implantación de la vivienda se realizaron únicamente los movimientos de tierra indispensables para adaptarse a la pendiente, respetando la topografía original del terreno.
La mampostería fue construida utilizando bloques de tierracemento fabricados con la misma tierra extraída durante la adecuación del lote. De esta manera, un material que normalmente habría sido desechado se transformó en parte fundamental de la arquitectura, reduciendo el transporte de materiales, disminuyendo la huella ambiental de la obra y fortaleciendo el vínculo entre la vivienda y el lugar donde fue construida.
La vivienda fue concebida para operar de forma energéticamente autosuficiente. Un sistema de paneles solares abastece el 100% de su demanda eléctrica, permitiendo que la casa funcione con independencia de la red convencional y aprovechando uno de los recursos naturales más abundantes de la región: el sol.
La casa no solo se adapta al paisaje.
Está construida con él.
08 · Flotar sobre la Sierra
Caminar entre las copas
de los árboles.
La condición escalonada del terreno permitió proyectar balcones y terrazas en voladizo que se suspenden sobre la pendiente natural. Desde ellos, la sensación es la de caminar entre las copas de los árboles mientras la mirada recorre los bosques de la Sierra Nevada hasta perderse en el horizonte del mar Caribe.
Cada terraza fue concebida como un mirador privado donde la arquitectura desaparece y el paisaje se convierte en el verdadero protagonista.
09 · Un recorrido entre la luz
Cada nivel revela
un nuevo horizonte.
La escalera principal organiza el recorrido de la vivienda siguiendo la topografía del terreno. Las circulaciones fueron acompañadas por iluminación indirecta que resalta la textura del concreto, la madera y los acabados durante la noche, transformando cada desplazamiento en una experiencia espacial.
Cada cambio de nivel revela una nueva perspectiva del paisaje. Cada recorrido invita a descubrir un nuevo horizonte.
10 · Un refugio entre la montaña y el mar
Entre dos mundos,
un solo lugar.
Casa Gitana recibe su nombre porque nunca pertenece por completo a un solo lugar. Habita la montaña, pero vive mirando el mar.
Su arquitectura protege la intimidad desde el exterior y, al mismo tiempo, se abre por completo hacia uno de los paisajes más extraordinarios de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Cada decisión del proyecto —su implantación escalonada, la manera de revelar las vistas, la amplitud de los espacios sociales, la ventilación natural, los materiales utilizados y su compromiso con una construcción responsable— responde a un mismo propósito: permitir que la naturaleza sea quien habite la casa.
Más que una vivienda, Casa Gitana es un refugio suspendido entre dos mundos, donde la arquitectura acompaña el paisaje sin intentar imponerse sobre él y donde cada amanecer recuerda que el verdadero lujo consiste en despertar entre la montaña y el mar.
Planta arquitectónica
Planta arquitectónica · Casa Gitana
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